¡No dejes tu tratamiento! Acá te contamos el porque

¿Alguna vez has alterado o interrumpido tu tratamiento médico ya sea porque olvidaste tomarlo, o porque consideraste que ya no debías tomarlo? No te preocupes a muchos nos ha pasado, e incluso la OMS ( Organización mundial de la salud) realizo un estudio el cual arrojo que el 50% de los pacientes no toma sus medicamentos correctamente, actualmente se han tomado varias medidas al respecto pero dado que la mayor parte de la atención necesaria sobre todo para las enfermedades crónicas se basa en el autocuidado de los pacientes, estos enfrentan varios riesgos si no siguen las recomendaciones de salud como fueron prescritas.

mano sosteniendo una pastilla

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Estos comportamientos pueden arriesgar la eficacia de un tratamiento. Esto se debe a que la adherencia terapéutica, es decir, el grado en que un paciente adopta las recomendaciones del médico, incluye no solo la ingesta de medicamentos, sino también el régimen alimentario y otras prácticas relacionadas con el estilo de vida para mejorar la salud. Por ello, el éxito de un tratamiento depende en buena medida de esa adherencia, especialmente con enfermedades de larga duración.

El costo de no seguir el tratamiento adecuado

La mitad de las personas diagnosticadas con al menos una dolencia crónica suspende sus tratamientos antes de que concluyan y una de cada diez hospitalizaciones de adultos mayores se debe a la no adherencia a la terapia farmacológica. Diversos estudios sostienen que detrás puede haber múltiples causas, como el costo de los medicamentos y las dificultades de acceso a ellos, los fallos en las redes de suministro, la complejidad y duración de las terapias, el temor a los efectos secundarios o las expectativas incumplidas de cura inmediata.

persona con dolor de cabeza

A continuación, se enumeran algunos de los riesgos que enfrentan quienes no se adhieren a sus tratamientos como corresponde:

1.- Recaídas más intensas. Las recaídas relacionadas con la adherencia deficiente a la medicación prescrita pueden ser más graves que las que ocurren mientras el medicamento se toma como fue recomendado, de modo que la adherencia deficiente persistente puede empeorar el curso general de la enfermedad y, con el tiempo, hacer que exista menos probabilidad de que los pacientes respondan al tratamiento.

2.- Riesgo aumentado de dependencia. Muchos medicamentos pueden producir dependencia grave si son tomados incorrectamente. Buenos ejemplos son el diazepam y los medicamentos relacionados con los opioides.

3.- Riesgo aumentado de abstinencia y efecto rebote. Cuando un medicamento se suspende o interrumpe bruscamente pueden ocurrir efectos adversos y posible daño. La buena adherencia desempeña una función importante al evitar problemas de abstinencia (por ejemplo, como se ha observado en la hormonoterapia sustitutiva tiroidea) y efecto rebote (por ejemplo, en pacientes tratados por hipertensión arterial y depresión), y en consecuencia disminuye la probabilidad de que un paciente experimente los efectos adversos de la interrupción.

4.- Riesgo aumentado de desarrollar resistencia a los tratamientos. En los pacientes con infección por el VIH/SIDA, la resistencia a los agentes antirretrovíricos se ha vinculado con niveles de adherencia bajos. La adherencia parcial o deficiente a niveles menores de 95% puede conducir al reinicio de la rápida replicación vírica, a menores tasas de supervivencia y a mutación de las cepas de VIH resistentes al tratamiento. Lo mismo sucede en el tratamiento de la tuberculosis, donde la adherencia deficiente se reconoce como una causa principal del fracaso del tratamiento, de la recaída y la farmacorresistencia.

5.- Riesgo aumentado de toxicidad. En el caso de sobreúso de medicamentos (un tipo de falta de adherencia terapéutica), los pacientes enfrentan un mayor riesgo de toxicidad, especialmente de los medicamentos con farmacodinamia acumulativa o un bajo umbral de toxicidad (por ejemplo, el litio). En particular, esto se verifica con los pacientes ancianos (farmacodinamia alterada) y los afectados por trastornos mentales (por ejemplo, esquizofrenia).

6.- Riesgo aumentado de accidentes. Muchos medicamentos deben tomarse junto con cambios del modo de vida que son una medida preventiva contra el mayor riesgo de accidentes, que se sabe son un efecto colateral de ciertos medicamentos. Buenos ejemplos son aquellos que requieren abstenerse del alcohol (metronidazol) o precauciones especiales al manejar (sedantes e hipnóticos).

Así que recuerda seguir las recomendaciones de tu médico y no abandonar tu tratamiento.

Fuente: Paho

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